Con el paso de los años se dan cambios físicos y hormonales que hacen que necesitemos descansar menos. Por eso a partir de la década de los 50 años, muchas personas empiezan a tener problemas de insomnio, que puede verse acentuado por el estrés.

Un buen descanso es esencial para reponer fuerzas y que nuestro cuerpo funcione mejor. Durante el sueño se fijan conocimientos y recuerdos en el cerebro, y el hígado deja de ser un órgano digestivo para convertirse en un regenerador y depurador del organismo. Por esa razón, cuando no descansamos bien, nos sentimos físicamente agotados, nuestro cerebro funciona peor y tenemos sensación de confusión, falta de memoria y desconcentración, y nuestra piel se ve más apagada y envejecida.

Aun así, no hay que obsesionarse con que en estas edades empecemos a dormir menos horas. Es normal que a medida que cumplimos años necesitemos menos horas de sueño.

Una buena gestión del estrés diario, evitar el exceso de cafeína, realizar alguna actividad que nos canse durante la jornada y, por supuesto, una correcta higiene del sueño nos ayudarán mucho a conseguir un descanso de calidad. A estos tres pilares podemos añadir la alimentación, ya que algunos nutrientes pueden favorecer el descanso y la relajación y hacernos más fuertes para combatir el estrés.

 

4 nutrientes básicos contra el estrés

Un estímulo o situación externa puede ser el origen de una situación de estrés, pero el cómo gestionemos ese estrés dependerá mucho de cómo esté de bien nutrido nuestro cerebro.

  • Triptófano: es el aminoácido más útil para combatir el estrés, ya que es el precursor de la serotonina, un neurotransmisor que nos transmite serenidad, tranquilidad y favorece el sueño. En cuanto al sueño, el triptófano es el precursor de la hormona del sueño, la melatonina. Este aminoácido lo encontramos en los lácteos, pescados, soja y levadura de cerveza, y para aprovecharlo mejor debemos tomar estos alimentos acompañados de hidratos de carbono (cereales, azúcar).
  • Vitamina B3: esencial para el buen funcionamiento del cerebro, entre sus funciones está la de ayudar a producir la serotonina. Encontramos la vitamina B3 en la levadura de cerveza, el germen de trigo, los cereales integrales, el pescado y los huevos.
  • Vitamina B6: es básica para que el triptófano se transforme en serotonina, además ayuda a relajar la musculatura y evitar espasmos y rampas nocturnos, que reducen la calidad del sueño. Se encuentra en levadura de cerveza y germen de trigo, principalmente.
  • Magnesio: es un mineral antiestrés esencial para que el cerebro funcione bien. Por un lado, mejora el estado de ánimo, sube la sensación de energía física y mental y está considerado un relajante natural. El magnesio lo encontramos en los cereales integrales, las semillas y los frutos secos.

 

4 plantas que ayudan a dormir

La fitoterapia es una opción natural y delicada para mejorar la calidad del sueño:

  • Valeriana: ayuda dormirse más rápidamente y además relaja toda la musculatura, por lo que se previenen los movimientos nocturnos y se consigue dormir toda la noche sin despertarse en mitad de la noche.
  • Pasiflora: relaja el sistema nervioso central y es muy útil para tratar el insomnio causado por el estrés o por situaciones de mayor nerviosismo.
  • Espino blanco: relaja tanto el sistema nervioso central como el simpático, ayudando a conciliar el sueño más rápidamente. Es útil para las personas que tardan en dormirse.
  • Lúpulo: es muy útil para tratar el insomnio que puede aparecer durante la menopausia. Es sedante, ansiolítico y facilita el sueño.

 

El equilibrio sueño-vigilia

El ciclo del sueño y la vigilia lo regula una hormona llamada melatonina, que nos hace dormir cuando estamos en oscuridad. Este ciclo se puede desequilibrar cuando hay cambios horarios, si hacemos viajes transoceánicos (jet lag) o simplemente por el envejecimiento natural. Para reequilibrar este ciclo podemos tomar triptófano o directamente melatonina en forma de complemento alimenticio.

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Con el paso de los años se dan cambios físicos y hormonales que hacen que necesitemos descansar menos. Por eso a partir de la década de los 50 años, muchas personas empiezan a tener problemas de insomnio, que puede verse acentuado por el estrés. Un buen descanso es esencial para...