El dolor es una sensación desagradable pero necesaria, que nos avisa de que algo va mal. Cuando se vuelve crónico o demasiado intenso, podemos minimizarlo si enriquecemos nuestra alimentación con alimentos antioxidantes y antinflamatorios.

Los episodios de dolor se hacen más frecuentes y duraderos a medida que nos hacemos mayores, ya que el organismo suele estar más desgastado. A partir de los 65 años, prácticamente la mitad de las personas suelen tener dolores casi a diario.

 

Dolor, ¿se siente o se tiene?

El insomnio, el estar triste, agobiado, aburrido e incluso estresado pueden acentuar nuestra percepción del dolor, pero por lo general este tiene un origen físico (herida, quemadura, fractura, desgaste, etc.). Es en el momento en que se activa el sistema inmunitario para empezar a arreglar el problema cuando se liberan prostaglandinas que provocan inflamación y dolor. Esa inflamación inicial es beneficiosa porque ayuda a reparar el daño, pero si se alarga en el tiempo aparece el dolor crónico, se sensibiliza la zona e incluso pueden producirse daños en los tejidos y órganos.

Reparar estos daños es el primer paso para reducir el dolor, pero igual de importante es controlar y disminuir la inflamación, evitando las grasas saturadas y aumentando la toma de ácidos grasos polinsaturados omega 3 y antioxidantes y la ingesta de vitaminas del grupo B, que cuidan del sistema nervioso sensorial, el que transmite la sensación de dolor al cerebro.

 

Dieta calmante

Para mejorar nuestra salud y ayudar a que nuestro cuerpo sea menos propenso a sentir dolor, debemos:

  • Sustituir las grasas animales (carnes y lácteos grasos) por vegetales (aceite de oliva o de lino). Las grasas animales aportan grasas saturadas con las que se fabrican prostaglandinas inflamatorias.
  • Tomar cada día frutas y verduras crudas, que proporcionan antioxidantes que ayudan a neutralizar la inflamación y el dolor.
  • Al menos 3 veces en semana tomar pescados azules, ricos en omega 3, que son grasas antinflamatorias. También se puede suplementar la dieta con DHA (omega 3).
  • Sustituir los alimentos refinados por integrales (arroz, pasta, pan integrales) y semillas (lino, chía, quinoa, trigo sarraceno) más ricos en vitaminas del grupo B, que cuidan la salud de las terminaciones nerviosas y ayudan a regular la sensación de dolor.
  • Beber agua en abundancia, al menos 2 litros al día, para facilitar la limpieza del organismo y la eliminación de sustancias irritantes o inflamatorias.
  • Reducir el consumo de alimentos ricos en azúcar (bollería, pasteles, refrescos, azúcar blanco), que en el organismo se trasforman en grasas saturadas y pueden causar inflamación.
  • Elegir métodos de cocción como el hervido, al vapor o a la plancha y evitar las frituras, más ricas en grasas.
  • Escoger una alimentación natural y cocinada en casa, y evitar los precocinados y los alimentos con glutamato (sopas de sobre, pastillas de caldo), que sensibiliza las terminaciones nerviosas.
  • Enriquecer las comidas con levadura de cerveza y germen de trigo, ricos en vitaminas del grupo B.

 

Plantas analgésicas

En las plantas también encontramos principios activos que ayudan a prevenir y tratar el dolor, si es que ya ha aparecido.

  • Harpago: es antinflamatorio y analgésico, muy útil para calmar dolores reumáticos y oestoarticulares.
  • Ulmaria: posee principios salicilatos que ayudan a regular la fiebre y calmar los dolores reumáticos y los asociados a resfriados y procesos gripales.
  • Cúrcuma: rica en curcumina, principio activo antioxidante que ayuda a regular la producción de prostaglandinas inflamatorias, por lo que calma los dolores articulares.
  • Matricaria: muy útil para prevenir y tratar los dolores de cabeza.
  • Jengibre: es antioxidante, combate las indigestiones y ayuda a calmar los problemas digestivos.
  • Boswellia: alivia la inflamación articular y favorece la flexibilidad de las articulaciones y huesos.

 

 

 

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El dolor es una sensación desagradable pero necesaria, que nos avisa de que algo va mal. Cuando se vuelve crónico o demasiado intenso, podemos minimizarlo si enriquecemos nuestra alimentación con alimentos antioxidantes y antinflamatorios. Los episodios de dolor se hacen más frecuentes y duraderos a medida que nos hacemos mayores,...