Si tienes exceso de ácido úrico te gustará saber qué alimentos debes evitar en tu dieta para no volver a sufrir un ataque de gota y cuáles incluir en tus menús.

La hiperuricemia es una alteración de la salud conocida desde tiempos remotos sobre todo por una de sus manifestaciones, la gota, que en la Edad Media aquejaba especialmente a reyes y señores feudales, por lo que se conocía como enfermedad de los ricos. Actualmente, en las sociedades económicamente desarrolladas, el exceso de ácido úrico está en aumento, siendo más frecuente en hombres que en mujeres.

El ácido úrico es una sustancia que se produce en el organismo como resultado de la metabolización de las purinas, constituyentes fundamentales de las nucleoproteínas, sustancias imprescindibles para la vida y presentes en los tejidos orgánicos. Las sales de “uratos”, que es la forma más habitual en la que se encuentra el ácido úrico en el organismo, desempeñan un importante papel antioxidante en la sangre, ya que tienen la capacidad de eliminar radicales libres. Por lo tanto, al igual que el colesterol, el ácido úrico no es malo para la salud, lo que resulta perjudicial es su exceso.

La vía principal de eliminación de ácido úrico es la orina y de ella dependerá en gran medida el mantenimiento de unos niveles correctos de uricemia en la sangre. Solo una cuarta parte del ácido úrico se elimina al intestino donde es degradado por la flora intestinal.

 

Cómo se produce

Como en el caso del colesterol, el ácido úrico o sus uratos presentes en la sangre pueden ser de origen exógeno (se forma a partir de las purinas de la dieta) o endógeno (producido por el propio organismo). Por ello, en caso de padecer hiperuricemia hay que evitar los alimentos ricos en purinas (ver tabla), aunque con esta sola pauta dietética y sin tener en cuenta todos los otros factores que influyen y colaboran en una buena eliminación urinaria tan solo se consigue una pequeña reducción de los niveles sanguíneos de ácido úrico.

 

Daños colaterales

El exceso de ácido úrico puede perjudicar especialmente los riñones y las articulaciones, y también otros tejidos como la piel y está asociado a otras enfermedades; por lo que es necesario adoptar todas las medidas sanitarias necesarias para controlarlo, y entre ellas, seguir unas pautas dietéticas concretas.

 

Hábitos dietéticos que aumentan el nivel de ácido úrico

Alimentos ricos en purinas: las personas que sufran esta alteración deben controlar la ingesta de purinas y abstenerse de alimentos con un alto contenido en purinas (que se sitúan en dosis que superan los 150 miligramos de purinas por cada 100 gramos de alimento) y moderar el consumo de alimentos con un “contenido medio de purinas” (superando los 50 miligramos hasta un máximo de 150 miligramos de purinas por 100 gramos de alimento).

 

Los más ricos en purinas

Alimento (100 gramos) Purinas (mg)
Extractos de carne 3.500
Caldo de carne 1.200
Levaduras 700
Pescado azul de tamaño pequeño:

boquerón, sardina…

400-200
Vísceras: hígado, riñones… 350-330
Carne de ternera 195
Carne de cordero 130
Bacalao 140
Salmón 130
Marisco 120-70
Carne de cerdo 90
Carne de aves 80
Legumbres 75
Coliflor, espárragos, espinacas 75
Setas 70
Carne de conejo 50
Pescados blancos 50

 

Qué comer en caso de hiperuricemia

A continuación enumeramos los alimentos que deberían constituir la base de la dieta en caso de exceso de ácido úrico, ya que no contienen purinas o tienen dosis prácticamente despreciables.

  • Leche y derivados.
  • Huevos de todas las aves y caviar.
  • Frutas frescas.
  • Frutos secos: nueces, almendras, avellanas, pipas.
  • Azúcar y miel.
  • Aceites y todo tipo de grasas.
  • Cereales refinados que no contengan el germen.
  • Tubérculos como la patata y raíces como la zanahoria.
  • Verduras, exceptuando las que tienen un contenido medio de purinas.
  • Café, té e infusiones de hierbas.
  • Es necesario asegurar una dosis de magnesio de 500 miligramos al día a través de la dieta y con la ayuda de suplementación. Q-magnésico es el suplemento que se debe tomar diariamente en caso de hiperuricemia. El magnesio es un gran basificante del organismo.

 

5 hábitos nocivos

  1. Baja ingesta de agua: si no se potencia la eliminación de ácido úrico por la vía natural que es la orina, no se controlarán sus niveles en la sangre. Los riñones filtran la sangre y la limpian de muchas sustancias, entre ellas, la urea y el ácido úrico o los uratos. Una baja ingesta de agua supone una menor producción de orina y, por tanto, se frena la posibilidad de eliminación.
  2. Dieta que provoca una orina ácida: la acidez o basicidad de la orina viene condicionada por los alimentos que se ingieren diariamente. Es muy frecuente en las analíticas de orina encontrar valores de pH = 5, lo que indica que la orina es ácida.
    Una orina básica multiplica por 10 la solubilidad de los uratos, porque se potencia su eliminación. Por el contrario, una orina ácida disminuye la eliminación de ácido úrico. Los principales alimentos que provocan una orina ácida (y hay que evitar o reducir) son: carnes, pescados, huevos y cereales (es decir, todo tipo de harinas, pastas, pan u otros alimentos elaborados con cereales). En cambio, los lácteos, frutas, verduras, legumbres y demás vegetales basifican la orina, y deberían priorizarse en una dieta para reducir el ácido úrico.
  1. Consumo de alcohol: inhibe la eliminación de ácido úrico a través de la orina debido a las sustancias que se producen en la metabolización del alcohol.
  2. Consumo excesivo de fructosa: como el azúcar natural de las frutas es de los de absorción rápida que pasan con gran facilidad a la sangre, si se ingiere en grandes cantidades, se acumulan más triglicéridos y moléculas de adenosín-mono-fosfato, a partir de los cuales se potencia la formación de ácido úrico.
  3. El ayuno: cuando no se ingieren alimentos durante mucho tiempo seguido, el organismo moviliza las grasas y produce cuerpos cetónicos para obtener energía. La presencia de estos cuerpos en la sangre disminuye la eliminación de ácido úrico por la orina. Además, el ayuno provoca una movilización de las proteínas corporales y, en consecuencia, una degradación mayor de células, principalmente de la masa muscular, con el consecuente aumento endógeno de formación de ácido úrico.
  4. La obesidad: condiciona el metabolismo y tiene un efecto importante en el funcionamiento renal y, por tanto, en la eliminación del ácido úrico. Además, un exceso de grasa en la dieta puede colaborar en una mala eliminación de ácido úrico.
  5. Dietas de adelgazamiento: aunque resulte paradójico, en obesos con hiperuricemia la dieta adelgazante puede producir subidas de ácido úrico. Esto se explica por la mayor movilización de tejidos orgánicos que tiene lugar cuando se adelgaza y por la presencia de cuerpos cetónicos en la sangre, que disminuye la eliminación de ácido úrico por orina. Para que esto no ocurra, se debe aumentar la ingesta de líquido, intentar basificar la orina bebiendo caldos vegetales, infusiones y aguas carbonatadas para potenciar la eliminación del ácido úrico, y evitar dietas excesivamente cetogénicas.

 

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