Reuma
La alternativa natural


Artritis, artrosis, gota, lumbago… existe un tratamiento natural, eficaz y sin efectos secundarios. Conviene tenerlo en cuenta, sobre todo cuando se trata de enfermedades que suponen tratamientos de larga duración.

Dieta antirreuma
Como norma general, tanto para la prevención como para el tratamiento de la enfermedad lo ideal es adoptar una dieta rica en alimentos integrales, verdura y fibra y pobre en carne, carbohidratos refinados y grasas saturadas.
Más específicamente parece haber una estrecha relación entre las grasas dietéticas y la inflamación común en todos los procesos reumáticos, ya que se ha observado que incluyendo o excluyendo de la dieta determinados aceites dietéticos se produce una reducción o un aumento de la reacción inflamatoria. Así, los ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega 3 como los que se encuentran en los pescados de agua fría (caballa, boquerón, sardina, atún, salmón y salmonete) y los omega 6, de los que son ricos dos plantas, la onagra y la borraja, son especialmente beneficiosos porque actúan sobre las prostaglandinas mediadoras de la inflamación, consiguiendo una reducción significativa.
Sin embargo, existen también ácidos grasos perjudiciales como el araquinódico que deriva en su mayoría de los productos lácteos y de la carne que contribuye al agravamiento de la inflamación. De ahí que se aconsejen las dietas vegetarianas y los productos lácteos en las variedades desnatadas.

Eliminar toxinas
Para la medicina natural un punto base en el tratamiento de las enfermedades reumáticas es la depuración y diuresis del organismo. La zarzaparrilla, la bardana, el enebro, el abedul, el fresno y en especial la lespedeza son buenos ejemplos de plantas depurativas y diuréticas que facilitan la eliminación de los residuos procedentes del metabolismo protéico (urea, ácido úrico) responsables, sobre todo en el caso de la gota, de la inflamación y el dolor.

Harpago contra el dolor
El harpago o garra del diablo es, hasta hoy, la planta analgésica y antiinflamatoria más eficaz que se conoce. Tanto es así que su potente acción es equiparable a la de algunos antiinflamatorios sintéticos con una ventaja añadida: carece de efectos secundarios.
Su secreto reside en sus principios activos capaces de inhibir la síntesis de prostaglandinas y leucotrienos, la sustancia fabricada por nuestro organismo durante el proceso inflamatorio. Pero no sólo resulta excelente para reducir la hinchazón y calmar el dolor, sino que, además, de ella también se puede aprovechar su ligero efecto drenante para eliminar toxinas.
Sin duda es la planta de elección para todas las enfermedades reumáticas, artritis reumatoide, artrosis a todos los niveles, gota, lumbago, dolores musculares y osteoarticulares.

Complementos indispensables
Entre los productos dietéticos de última generación destaca el Krill, un concentrado de crustáceos con una potente acción antirreumática. El cartílago de tiburón, la glucosamina, el hidrolizado de colágeno (o de gelatina) y el extracto de molusco verde Perna Canaliculus son otros complementos de uso habitual sobre los que existen numerosos estudios científicos que comprueban su eficacia en el tratamiento de las enfermedades reumáticas.

Antioxidantes para el cartílago
En la artrosis, los radicales libres que se liberan como consecuencia de la destrucción del cartílago son los causantes de gran parte de los daños tisulares. De ahí, que para proteger las células y los tejidos de estas lesiones se utilicen antioxidantes. De entre ellos, parecen mejorar especialmente los problemas reumáticos el selenio y las vitaminas C y E, que además ejercen una acción antiinflamatoria leve.
La fitoterapia recomienda el ginkgo biloba, una potente planta antioxidante.

De uso externo
Para combatir el reuma por vía tópica hay que tener en cuenta que existen dos tipos de dolor bien diferenciados.
En la artritis la zona dolorida se hincha, enrojece y se "calienta". Aunque es un dolor agudo, generalmente desaparece pronto. Para aliviarlo se pueden utilizar cataplasmas fríos, por ejemplo, de arcilla.
En las enfermedades degenerativas, como es el caso de la artrosis, el dolor es "frío", más persistente y más difícil de combatir. En estos casos, sirven de ayuda los preparados revulsivos (provocan un cambio brusco de temperatura), ya sea en forma de pomada o cataplasmas, a base de cayena, alcanfor, árnica, harpago, romero, enebro… Estos ingredientes tienen la capacidad de estimular la circulación sanguínea local, activar la eliminación de toxinas y relajar el músculo.
Es importante no confundir los dos casos ya que aplicar preparados revulsivos sobre una articulación caliente o inflamada puede empeorar su estado.

Más flavonoides
Arándanos, mirtilos, grosellas… todos estos frutos son ricos en flavonoides de acción antiinflamatoria. Los flavonoides del grosellero negro no sólo combaten la inflamación de las articulaciones, sino que además tienen una acción diurética (ayudan a eliminar el ácido úrico del organismo). También son ricos en vitamina C antioxidante.

Cuando hay fiebre
La fitoterapia utiliza plantas analgésicas generales con salicicato, una sustancia muy similar a la que contiene la aspirina, como la ulmaria, el sauce o el saúco. De hecho, el nombre de saúco proviene del latín spirea, del que este famoso fármaco tomó el nombre.
Estas plantas, fuentes naturales de ácido salicílico, han sido utilizadas desde siempre contra los dolores reumáticos debido a sus propiedades antipiréticas y antiinflamatorias.

Prueba
ArtroKrill, Gelartrina, Artimol, Mixtract Arum 12, Mixplant Art 21, Sanaflor Arum 12 y Art 21, perlas de aceites de pescado DHA + EPA para uso interno. Bálsamo verde (con alcanfor y esencias de clavo, menta, canela y cajeput) y Crema con árnica para uso tópico. De venta en las herbodietéticas.