10 plantas esenciales para el otoño

1 Hipérico: para subir la moral
Disminuyen las horas de luz solar y por ello nos volvemos más vulnerables a la depresión y el desánimo. Para contrarrestarlo nada mejor que la hierba de San Juan o hipérico, una planta que atrapa la luz solar y que tomada en infusión o en comprimidos de extracto de planta desecada nos ayuda a mantener la moral alta.
Puedes tomar una infusión al mediodía y por la noche o de 2 a 4 comprimidos diarios.

2 Equinácea: aumentar las defensas
Antes de que lleguen los primeros fríos hay que reforzar nuestras defensas inmunitarias. La equinácea es la planta clave para este objetivo: estimula la producción de leucocitos (encargados de combatir las infecciones) y sus polisacáridos tienen una comprobada acción antivírica. Además, la equinácea tiene una acción antiinflamatoria que ayuda a aliviar los dolores de artrosis en las articulaciones, y es un remedio excelente contra la inflamación de las encías, los catarros y las sinusitis.
Toma de 6 a 8 comprimidos diarios.

3 Eleuterococo: para adaptarte a los cambios horarios
Después de la anarquía horaria propiciada por el verano, el otoño exige de nuevo el uso del despertador por parte, sobre todo, de estudiantes y escolares. Para adaptarse de nuevo a los madrugones, al estrés escolar, al cambio de hora oficial y a las jornadas de trabajo extenuantes, el eleuterococo se las pinta solo. Pueden tomarlo incluso los niños y adolescentes.
Toma de 4 a 6 comprimidos diarios.

4 Ginseng: para subir la energía
Sedante y estimulante a la vez, el ginseng suele recomendarse en los cambios de estación, especialmente en otoño y primavera. Resulta especialmente eficaz cuando se realiza un gran esfuerzo tanto físico como mental. Pero sólo se recomienda en adultos. Lo ideal es tomarlo por la mañana para disponer de un extra de energía para todo el día. No debe tomarse nunca por la tarde-noche ya que puede producir un exceso de estimulación que nos impida conciliar el sueño. Toma una cápsula durante 15 días seguidos al principio del otoño, y luego resérvalo sólo para días en que estés muy cansado.

5 Valeriana: para dormir bien
Si tienes problemas para conciliar el sueño ten siempre a mano valeriana. Contiene unos principios activos llamados velpotriatos con efecto sedante del sistema nervioso central. Si la tomas por la noche, una o dos horas antes de acostarte, te inducirá el sueño eliminando los estados de intranquilidad y nerviosismo que pueda haberte producido la jornada. Con la ventaja de que no crea dependencia.

6 Menta poleo: para la digestión
Hay muchas plantas digestivas pero nos hemos decantado por la menta poleo porque es la más popular y tiene la ventaja de que puedes pedirla en cualquier bar o restaurante. Además, actúa a nivel de la vesícula biliar -cuyo funcionamiento suele verse alterado en los cambios de tiempo- y es un buen remedio contra los resfriados.

7 Harpago: para la artrosis
Los que tienen problemas de artrosis empiezan en esta estación a acusar las primeras molestias. Antes incluso que empiezan los primeros síntomas, y para evitar que se acusen todavía más en invierno, es mejor empezar a tomar harpago (conocido también como garra del diablo). Esta planta africana tiene propiedades antiinflamatorias y antiálgicas (reduce el dolor) y puede tomarse en forma de comprimidos, extracto líquido o planta troceada en infusión.

8 Zarzaparrilla: para problemas de piel
Si tienes problemas de piel como eccemas, psoriasis... o si simplemente quieres mantenerla limpia y libre de impurezas, puedes tomar cada día una infusión de zarzaparrilla. Hemos elegido esta planta -en vez de la bardana, también con aplicaciones dermatológicas-, porque la zarzaparrilla es un gran depurador de la sangre que puede ser útil a la vez para aliviar dolencias reumáticas (que empiezan a aflorar en esta estación).

9. Pulmonaria: para fortalecer los pulmones
Los pulmones son uno de los órganos más vulnerables en esta época. La hoja de la pulmonaria, con sus pequeñas motas blancas que recuerda a los pulmones, ha sido utilizada desde la Edad Media para curar las afecciones pulmonares. La infusión de esta planta tiene efectos expectorantes y gracias al sílice que contiene ayuda a mantener la elasticidad de los pulmones.
A modo preventivo puedes tomar durante todo el otoño una infusión diaria preparada con una cucharada de pulmonaria por cada taza de agua hirviendo.

10. Semillas de lino: para la limpieza intestinal
El intestino grueso, que en el otoño también precisa de una atención especial, es nuestro principal sistema de eliminación y por tanto resulta decisivo para mantener nuestra salud. Ahora más que nunca hay que luchar contra el estreñimiento. Para tonificar el intestino grueso hay muchas plantas pero hemos escogido las semillas de lino porque su preparación precisa de un cierto protocolo que nos obliga a prestarle mayor atención al problema aumentando así la eficacia del remedio. Si sufres estreñimiento, pon cada noche a remojo una cucharadita de semillas lino y tómalas nada más levantarte bebiendo también mucha agua. Puedes ir afinando la dosis según los resultados obtenidos.