Dieta
contra el cancer
Disminuyen
el riesgo
Fibras vegetales: tienen un efecto protector sobre el cáncer
de colon, ya que permiten una mayor velocidad de tránsito intestinal
y aumentan el volumen fecal, impidiendo la absorción de sustancias carcinógenas.
Hay que consumir 10 g de fibra cada 1.000 Kcal.
Frutas y vegetales (sobre todo coliflor y col de bruselas): gracias
a su acción antioxidante, protegen contra el cáncer de pulmón,
mama, colon, próstata, bufeta, cavidad oral, estómago y cervix.
Vitamina A y betacarotenos: protege contra el cáncer de
pulmón, laringe, vejiga, boca, cérvix y próstata.
Vitamina C: su efecto antioxidante reduce el riesgo de cáncer
de cérvix, boca, esófago, estómago y laringe.
Selenio y vitamina E (actúan juntos): por sus propiedades
antioxidantes, disminuye el riesgo de cáncer de pulmón y estómago
en hombres.
10 reglas
para prevenir
1. La grasa no debe sobrepasar del 30 por ciento de las calorías
totales de la dieta diaria; el 10 por ciento como máximo debe proceder
de grasas saturadas (de procedencia animal), el 8 por ciento de poliinsaturadas
(aceites vegetales:oliva, girasol, maíz) y el resto monoinsaturadas.
2. Hay que consumir una gran variedad de vegetales, leguminosas,
tubérculos, frutas cítricas y cereales y granos integrales.
3. Mantener un peso equilibrado, ajustando el consumo de calorías
con el gasto energético.
4. Evitar los alimentos muy condimentados, reduciendo el consumo
de sal y de productos conservados en sal.
5. Reducir el consumo de alimentos ahumados, muy tostados o curados
(bacon, embutidos).
6. Limitar o eliminar el consumo de alcohol y de tabaco.
7. Evitar comidas o bebidas muy calientes.
8. Seguir un ritmo de alimentación regular.
9. Mantener una buena higiene bucal
10.Reducir los fritos y no cocinar a más de 200-300ºC.
Las vitaminas
más protectoras
. Vitamina A o retinol:
Propiedades: controla la diferenciación celular y favorece la
respuesta inmunológica.
Fuentes naturales: leche y derivados, yema de huevo, carne e hígado
de pescado. Los beta-carotenos, esos pigmentos que dan color a las plantas,
actúan como precursores de la vitamina A y sus principales fuentes dietéticas
son las zanahorias, lechuga, tomates y todas las verduras de color intenso y
las frutas de color amarillo-
Mineral complementario: el zinc. La escasez de este mineral en el organismo
puede provocar una movilización defectuosa del retinol desde sus dépositos
hepáticos. Las mejores fuentes naturales de zinc son: carne, chuletas
de cordero, solomillo de cerdo, germen de trigo, levadura de cerveza, semillas
de calabaza y huevos.
Enemigos: el alcohol, la aspirina, los barbitúricos, los laxantes
y los ácidos grasos poliinsaturados, hacen que el organismo agote más
rápidamente esta vitamina.
. Vitamina C o ácido
ascóbico:
Propiedades: actúa como un potente agente reductor o antioxidante,
bloqueando la formación de nitrosaminas y nitrosamidas -compuestos con
capacidad carcinogénica-. También ayuda a conservar las reservas
de las vitaminas A y E.
Fuentes naturales: frutas cítricas (limón, naranja, mandarina,
pomelo), kiwi, vegetales de hoja verde, tomates, coliflor, pimiento rojo y perejil.
Minerales complementarios: para aumentar su eficacia la vitamina C necesita
del calcio (leche y derivados, frutos secos vegetales verdes) y del magnesio
(higos, limones, pomelos, almendras, vegetales verdes, manzanas)
Enemigos: el agua, la cocción, el calor, la luz, el oxígeno
y el fumar hacen que se pierda o disminuya esta vitamina, así como algunos
fármacos como anticonceptivos orales, antihistamínicos, barbitúricos
y algunos expectorantes.
.Vitamina E o tocoferol:
retrasa el envejecimiento celular, impide la oxidación de los componentes
grasos, de la vitamina A, del selenio y de los aminoácidos sulfurados.
Protege los pulmones contra la contaminación y potencia la acción
de la vitamina A.
Fuentes naturales: aceites vegetales (oliva, girasol, germen de trigo),
soja, brécol, coles de Bruselas. cereales integrales, huevos.
Mineral complementario: el selenio aumenta la potencia de la vitamina
E, y ayuda a neutralizar algunos agentes carcinogénicos. Hay selenio
en el germen de trigo, salvado de trigo, cebollas, tomates y brécol
Enemigos: el calor (de ahí que los aceites extraídos a
elevadas temperaturas pierdan parte de esta vitamina), el oxígeno, las
temperaturas bajo cero, el procesamiento de los alimentos, el hierro inorgánico
(sulfato ferroso), el cloro y las grasas poliinsaturadas. Los anticonceptivos
orales, y algunos laxantes, también disminuyen las tasas de esta vitamina.
Hábitos
peligrosos
. Comer muy deprisa, ya que no favorece ni la buena asimilación
de los alimentos ni la digestión.
. Comer demasiado por la noche, ya que la comida tiene que permanecer
mucho tiempo en el estómago y se favorece la obesidad.
. Fumar durante y después de las comidas. Si no se puede
dejar el vicio, por lo menos hay que alejarlo de las comidas, ya que el tabaco
destruye la vitamina C.
. Abusar de los fritos y freír los alimentos a más de 180º,
ya que a más temperatura se descomponen los aceites y producen sustancias
tóxicas y cancerígenas.
. Tostar demasiado las carnes.
. Hacer dietas monótonas, es decir comer siempre lo mismo.
. Comer demasiados hidratos de carbono simples (azúcar,
pan blanco, arroz blanco, pastas refinadas, bollería, pastelería)
ya que producen fermentaciones y favorecen la obesidad.
. Consumir muchos alimentos ricos en grasa animal como embutidos,
mantequilla, mantecas y carnes grasas, ya que conducen a la formación
de esteroides fecales cancerígenos.
Aumentan
el riesgo de contraer cancer*
Exceso de grasas (saturadas y de origen animal): está asociado
con los cánceres de mama, colon, próstata, recto y endometrio.
Exceso de calorías y obesidad: hay más riesgo de
sufrir cáncer de mama, colon, próstata, endometrio, riñón,
cervix y tiroides.
Alcohol: su abuso está relacionado con el cáncer
de pulmón, mama, recto y cavidad oral. El alcohol que contiene la cerveza
está relacionado con el cáncer de recto.
Alimentos salados, ahumados y adobados: mayor incidencia en el
cáncer de estómago y esófago.
*Datos extraídos de un informe del Departamento de Salud Humana de
los Estados Unidos de 1988.