Relajación
Técnicas que te serán de ayuda

. Aromaterapia: los aceites aromáticos influyen en el sistema nervioso central, ayudando a mejorar el estado de ánimo. Puedes utilizarlos de varias maneras: inhalarlos directamente de la botella, quemarlos para que impregnen el aire, añadir algunas gotas al agua del baño, o mezclarlos con aceites de masaje. Los indicados para la tensión nerviosa, el insomnio y la irritabilidad son: ciprés, lavanda, mejorana, rosa, sándalo y salvia.


. Hidroterapia: Nuestra temperatura corporal disminuye durante el sueño. Se considera que empezamos a dormirnos cuando ésta empieza a descender. En consecuencia, si tomas un baño caliente algunas horas antes de irte a la cama elevarás tu temperatura corporal y cuando ésta comience a descender, te sentirás más cansado, lo que facilitará que concilies el sueño.
Para que además sea relajante, el agua ha de estar a una temperatura 37-39º, durar de 5 a 10 minutos y has de añadirle una infusión de melisa.
Un baño de pies a temperatura alterna también ayuda a dormir. Primero, coloca los pies en el recipiente de agua caliente (que no queme) durante unos 10 minutos y luego en el de agua fría el mismo tiempo. Repítelo dos o tres veces, terminando siempre con agua fría.


. Automasaje: contra la ansiedad: con las manos sobre el abdomen realiza un movimiento circular en el sentido de las agujas del reloj. Luego estimula el abdomen con los pulgares a un lado y otro del ombligo. Finalmente, frota con las manos la zona de arriba a abajo. Detente y permanece unos minutos con las manos sobre ella. Contra los nervios: masajea las zonas contraídas o rígidas de la planta del pie con los pulgares. Después, coge por separado cada unos de los dedos y realiza suaves movimientos circulares. Finalmente, "golpea con suavidad" toda la planta del pie con el puño.


. Masaje ayurvédico: esta medicina milenaria india recomienda este masaje por la noche, con aceite de sésamo, para infundir sosiego y propiciar el sueño. Vierte unas gotas en la cabeza y date un masaje durante unos minutos con las yemas de los dedos. Si no te gusta aplicarte aceite en el pelo, hazlo en la frente y las sienes. Luego, date un masaje con el aceite en las plantas de los pies durante un minuto o dos y ponte unos calcetines de algodón.


. Musicoterapia: una música suave y melódica de fondo propicia sin duda un estado de relajación. Sin embargo, depende de tu estado de ánimo. Si te encuentras en un periodo depresivo no escuches una ópera triste, escoge los sonidos que reproduzcan el cantar de un pájaro, por ejemplo, porque se asocian al despertar de la vida. Si por el contrario, estás pasando por un periodo de ansiedad y nervios, te irá bien escuchar el sonido relajante de las olas del mar.


. Acupresión: los trastornos provocados por la tensión nerviosa y el estrés se alivian ejerciendo presión con un dedo en el punto que te muestra el dibujo durante al menos veinte segundos.


. Estiramientos: este ejercicio estira y relaja la mayoría de los músculos y las articulaciones del cuerpo: cógete del marco de una puerta o de una barra y quédate colgando sin balancearte y sin que los pies toquen el suelo. El peso del cuerpo separa ligeramente las vértebras, flexibilizando los músculos y los ligamentos que están tensos.

¿Sabes cómo relajarte?
Obtendrás beneficios más duraderos si practicas estas técnicas de relajación regularmente todos los días a la misma hora.
. Respiración: este ejercicio de respiración completa es relativamente fácil de aprender y proporciona efectos positivos a corto plazo. Túmbate, con los ojos cerrados, en condiciones de tranquilidad y sin prisas o ruidos, y con una ropa holgada y cómoda.
Coloca una mano sobre la barriga y la otra por encima del ombligo y, pausadamente, toma aire, de forma que llegue primero al abdomen, a continuación a la zona baja de las costillas y por último a la parte alta del pecho. Es importante inspirar en tres tiempos: ventral, estomacal y pectoral, y retener entonces un momento el aire. Para espirar, expulsa primero el aire pectoral, después el estomacal y por último el ventral. Idealmente tendrías que aspirar, contener la respiración, y expeler el aire contando hasta ocho cada vez, pero al principio hazlo contando solamente hasta cuatro. No fuerces nunca la respiración y detente si comienzas a sentirte aturdido. Cuando termines, intenta seguir siendo consciente de la sensación de respirar suave y rítmicamente.
. Yoga: este ejercicio básico del yoga proporciona muy buenos resultados y es practicado por mucha gente.
1. Tiéndete sobre la espalda, colocando los brazos a lo largo del cuerpo, ligeramente separados, con las palmas contra el suelo, y las piernas estiradas y también ligeramente separadas. Cierra los ojos.
2. Respira profundamente para relajarte bien
3. Poco a poco, relaja los músculos uno a uno. Empieza por la punta de los pies, sube por los tobillos, las pantorrillas, los muslos, las caderas, la cintura, el tórax, el cuello, la cabeza, la frente, la barbilla, los pómulos.
Desciende por los hombros, los brazos, los antebrazos y las manos. Aunque al principio sientas que el cuerpo se vuelve más pesado sobre la alfombra, al cabo de un momento sentirás una sensación de ligereza. Te aproximas a un estado cercano al sueño, sin estar, sin embargo dormido. Esta relajación se considera, en lo que se refiere al reposo en sí, más regeneradora que el propio sueño.
. Meditación: escoge un lugar tranquilo donde nadie te moleste durante 10 o 20 minutos, que sea cálido y con luz tenue. Puedes quemar incienso y poner música suave y repetitiva. Elige una posición que sea cómoda.
La meditación se ha de hacer en dos etapas: la relajación física, por lo que primero deberás aprender a relajarte y a respirar, y luego la concentración y el vaciamiento de la mente. Para ello deberás excluir todos los pensamientos de tu mente concentrándote, por ejemplo, sólo en la respiración, en un objeto, en una vela encendida o repitiendo un sonido en silencio. Los yoguis, por ejemplo, utilizan la sílaba sánscrita "om".